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lunes, 17 de septiembre de 2012 por Nuevo Centro  Comentarios: 0

CLAVES PARA RECICLAR Y AHORRAR EN CASA : )

Hola de nuevo, amigos!

Hablar de lo imprescindible que es reciclar, a estas alturas, es repetir ideas ya conocidas por todos.
Sin embargo, sí debemos recordar que es necesario hacerlo, para habituarnos, para concienciar a los que nos rodean, para enseñar a nuestros hijos y a nuestros mayores, y por algo muy simple pero que a veces no se menciona: el ahorro energético muchas veces es ahorro económico.

Os dejamos 12 puntos claves, que nos pueden ayudar a hacer más llevadera la "cuesta" de septiembre.

1. Las pilas, el primer paso hacia el reciclaje

Sí, creo que todos los que empezamos a reciclar lo hacemos acumulando todas las pilas que vamos cambiando en nuestras casas. ¿Por qué? Fue de los primeros residuos de los que se nos concienció, es de los más contaminantes si no se tratan correctamente y ocupa poco espacio.


2. Vidrio, que no cristal

Los más jovenes seguro que no lo han vivido, pero algunos aún recordamos cuando solíamos ir una de las tiendas del barrio a cambiar las botellas vacías por otras llenas. Supongo que, sin darse cuenta, ésta fue una de las primeras formas de reciclaje. Con el tiempo, esta buena costumbre se perdió y se comenzó a colocar en las calles contenedores para recoger vidrio, el cual no debemos confundirlo con el cristal (ni la porcelana, ni la loza…)

Por cierto, el ir acumulándolos puede ser muy útil si en algún momento necesitas una botella o un bote vacío: nunca se sabe qué puede ocurrir.


3. Papel y cartón

Periódicos, revistas, folletos… y si miramos en profundidad por casa miles de cajas que olvidamos que también deberían ir al contenedor del reciclado de papel.

Tampoco olvidemos lo bien que empapan los periódicos, muy útiles en momentos de crisis doméstica, en los que necesitas recoger agua con urgencia, o se nos cae el aceite por cualquier sitio.


4. ¿Qué hacemos con el aceite?

El aceite usado es uno de los residuos más contaminantes, sobre todo porque hasta que no lo supimos lo tirábamos por el sumidero de la cocina y nos quedábamos tan tranquilos.

Se nos recomendaba acumularlo en un bote y tirarlo en los centros de reciclaje pero esto no siempre era algo sencillo; hoy en día, venden en los supermercados unos botes de “escamas” que solidifican el aceite y permiten tirarlo a la basura.


5. Separación de basuras

Hay ciudades, pueblos y barrios que lo hacen, otros que no… Sea como sea, y aún con la creencia/rumor de muchos que dicen que no sirve para nada porque los ayuntamientos no lo hacen después de recogerla, debemos separar lo orgánico de los envases, por conciencia y por hacer de ello un hábito: en algún momento (esperemos que no muy lejano) será obligatorio.


6. ¿A qué hora riegas?

Es necesario vigilar a qué hora regamos las plantas, sobre todo las que están en el exterior y especialmente en verano.

Se recomienda que se haga a primera hora o por la noche, para evitar que la mayor parte del agua se evapore y aprovecharla al máximo. Pero además, porque si lo haces, te quedarás sin plantas en tres días: las pobres se te recocerán.


7. Siempre se ha de ahorrar agua, aunque no haya sequía

Para crear el hábito, en principio, y porque muchas veces gastamos agua sin sentido: dejando el grifo abierto cuando nos lavamos los dientes, usando el wáter para otros menesteres, al enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas…

En cuanto a la disyuntiva ducha-baño, hay que el agua en la bañera se queda fría más rápido de lo que pensamos y la cantidad de agua es considerable. Una bañera llena,  equivale aproximadamente a seis duchas.

Cinco minutos de ducha son suficientes para una correcta higiene, y a la hora de enjabonarse, cerrar el grifo ahorrará agua.

Jabones, champús, acondicionadores y geles perjudican el medio ambiente y conviene utilizarlos con sentido de la medida.

Una buena idea en casos en los que escasee el agua puede ser llenar un recipiente con el agua que sale del grifo nada más abrirlo, cuando ún no tiene la temperatura deseada y utilizarla después para regar las plantas o alguna tarea de limpieza.
Cuanto más alta sea la temperatura, más energía habrá que consumir: mantenerla entre 30 y 35ºC debería ser suficiente para una ducha confortable.

Debemos evitar toda clase de fugas y goteos, incluso los más pequeños. Una gota por segundo se convierte en 30 litros de agua al día (más de 10.000 litros al año).

8. Consumo fantasma

Poco a poco los electrodomésticos van mejorando en este aspecto, pero no está completamente resuelto. Aunque no los estemos usando, todo aparato eléctrico que está enchufado sigue consumiendo una energía que ni muere ni se transforma ni nada: se va al limbo de los justos, con unos cuantos euros de nuestro bolsillo. ¿Te parece una tontería? Empieza por desenchufar el cargador de tu smartphone una vez que hayas terminado.


9. Abrir las ventanas no es un buen método de graduar la calefacción

Los que tenemos calefacción central, en muchas ocasiones, padecemos temperaturas tropicales en pleno invierno. ¿Solución? Abrir las ventanas para que no haya tanto calor. ¡NO! ¡Horror! Este derroche no sería necesario si revisáramos los radiadores antes de que se llenen de agua y se pongan en marcha: purgarlos, comprobar que las llaves funcionan, colocar reguladores de temperatura si os es posible…

La temperatura adecuada, tanto en invierno como en verano, con 22º: el exceso de calor o de frío no es sano.


10. Aprovecha el calor residual

¿Estás seguro que necesitas usar otro fuego de la vitrocerámica o el microondas para templar algo? Muchas veces, si has estado usando ya el horno y la cocina y sólo quieres quitarle el frío o mantenerlo caliente hasta que termines de cocinar, puedes aprovechar ese calor que aún queda nada más terminar.


11. Haz trapos de tus “trapos”

Evidentemente, no toda la ropa que decidas que vas a jubilar sirve para que la dones: hay camisetas que ya no están para regalar. Antes de tirarlas, quizás puedas usarlas para hacer trapos para limpiar. Y no es broma: para secar o dar brillo son muy útiles.


12. Apaga la luz antes de salir

De la habitación, de clase, de tu oficina… Cuando vayas a salir, apaga la luz. O simplemente, abre las cortinas, que lo mismo con la luz del sol tienes suficiente, y es mucho más agradable.


Podríamos hablar también del uso del transporte público, de la bicicleta, de deshacernos correctamente de los grandes electrodomésticos, de evitar el diésel… Hay miles de detalles que pueden mejorar nuestra calidad de vida y la de los que nos rodean.

Esperamos que al leer lo que hemos escrito, penseis... “hey, la mayoría de ellas ya las hago” o que recordéis otras tantas.

Un abrazo! : )
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