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jueves, 13 de septiembre de 2012 por Nuevo Centro  Comentarios: 0

CONSEJOS PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A ADAPTARSE A LA GUARDERÍA

Estamos en días complicados para muchos niños y para sus padres porque los niños están empezando a ir a la guardería por primera vez y días en que están haciendo el periodo de adaptación a esta nueva vida que llevarán a partir de ahora.

A continuación vamos a explicaros cómo (tratar de) ayudarles a vivir mejor el periodo de adaptación a la guardería con algunas recomendaciones y pautas que pueden seguirse para ayudar a los niños a que este complicado proceso sea mejor, o para que como mínimo, se sientan comprendidos.


Tened en cuenta que ellos no han pedido ir a la guardería

Los niños no piden ir a la guardería, al menos no la mayoría. Si por ellos fuera estarían siempre con mamá o con papá, jugando con ellos, pasando tiempo con ellos, creciendo como seres emocionales que aún no saben nada de la vida.

Es cierto que ven niños y se tiran, es cierto que les encanta compartir espacio con otros niños, pero también es cierto que no cambiarían a un niño por su madre.

Dicho de otro modo, ver que quieren estar con otros niños no significa que los sustituiría por mamá durante varias horas al día, sino que les gustaría estar un rato con ellos y con mamá a la vez.

La guardería, la escuela infantil, queda entonces como una solución a un problema, que no es otro que la ausencia de su cuidador.

Mamá y papá trabajan, pues no hay más, alguien tiene que cuidar de ese niño, o una cuidadora de la familia, o una contratada, o una escuela infantil.

Sabiendo que ellos no lo elegirían

Entonces, sabiendo que ellos no elegirían ir a la guardería, los padres debemos tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran, de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles cuanto más, mejor.


Darles el tiempo que necesiten

Con respecto a los periodos de adaptación hay dos problemas que hacen que la cosa no acabe de ir bien: que en la guardería sean demasiado estrictos y no permitan un periodo flexible para el niño, y/o que los padres no puedan hacer el periodo de adaptación tan largo como el niño requeriría, por cuestiones de trabajo.

Una persona no se adapta a un nuevo ambiente, a un nuevo lugar y a nuevas personas en dos horas ni en dos días. Los niños tampoco. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso cuando su madre o padre no están con él.

Algunos niños tienen suficiente con tres o cuatro ratitos para llevarlo bien, otros niños pueden necesitar hasta un mes y hay niños que pueden estar un año entero

Hay guarderías que al segundo día ya no permiten la entrada de los padres (muchos niños lo llevarán mal, por ser totalmente inflexibles) y hay guarderías que tienen las puertas abiertas, es decir, que permiten que los padres hagan el periodo de adaptación como consideren mejor (me quedo varios días un rato y cuando veo que juega tranquilo me despido de él, me quedo con él un rato, veo como juega y luego nos vamos los dos a casa, etc.).

Todo está en encontrar el equilibrio justo para que el niño no lo pase mal (o lo pase lo mejor posible) teniendo en cuenta, como he dicho antes, que si ellos pudieran elegir, escogerían otra cosa.

Despídete, siempre

Son muchos los niños que, por desgracia y por no usar el sentido común, se han sentido literalmente abandonados en la escuela infantil.

¿Conocéis la amarga sensación de estar en un supermercado y darte cuenta de que tu hijo no está a tu lado? Estaba a tu lado y de repente ya no está. Luego lo encuentras jugando, tranquilo, en cualquier sitio y le dices “¡no te separes de mí, que no sabía dónde estabas!.

Pues es curioso que, teniendo esto en cuenta, los mismos padres sean capaces de aprovechar un momento en que el niño está entretenido para desaparecer y es aún más curioso (o absurdo) ver que son las mismas educadoras las que les hacen gestos de “vete, vete” porque han conseguido tener al niño entretenido.

Está claro que de este modo cuando la madre o padre se va el niño está tranquilo. “Qué contento se queda mi niño en la guardería”, podrá hasta pensar algún padre. El problema es lo que sucede cuando el niño se da cuenta de que se ha quedado “solo”. Ahí llega el momento en que se siente confuso, abandonado y vendido a su suerte. No sabe cuándo se ha ido y no sabe cuándo volverá.

Luego, lógicamente, cuando el niño está con sus padres no les deja ni respirar, no se separa de ellos porque no sabe cuándo, por arte de magia, volverán a desaparecer. Incluso duermen mal despertándose varias veces para cerciorarse, con cada despertar, que sus padres no se han volatilizado otra vez.

Hay que despedirse de los niños, siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc.

Le estás explicando que te vas, le comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño se quedará quizás (probablemente) llorando, porque él se quiere ir contigo, allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.

Digamos que la diferencia está clara. En el primer caso el niño se queda tranquilo pero luego lo pasa mal el resto de la mañana por sentirse abandonado. En el segundo caso el niño se queda mal, pero con el tiempo entiende que siempre hay una despedida y un reencuentro y es capaz de enmarcar ese tiempo “solo” entre ambos momentos, el “Hasta luego” y el “Hola, mi amor”.


Comprensión

El último consejo, pero no por ello el menos importante, es el de ser comprensivos, muy comprensivos y ser muy empáticos.

Tratad de poneros en su piel para saber qué siente y por qué lo siente, apoyadle y ayudadle y tened en cuenta que, si cambia un poco su relación con vosotros cuando está en casa, demandando más contacto y más tiempo con vosotros debéis hacer lo posible por dárselo, porque os está pidiendo que le demostréis que le seguís queriendo.

Separarte de la persona más importante de tu vida es muy difícil, si además esa persona es tu guía, tu referente, tu apoyo en los malos momentos, no sólo puedes sentirte triste, sino también desubicado y sin saber qué rumbo coger.

Como hemos dicho, esto no sucede en pocas horas ni en pocos días, por eso es necesario que ofrezcamos a nuestro hijo todo el apoyo posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir.


Esperamos que os haya ayudado.

: )

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